Carta a los Reyes Magos

Siempre me he preguntado qué supondrán las navidades para los “sin techo”. Para ellos cada día es un día más, o peor aún, son días en los que se sienten aún más invisibles. La gente pasa por delante de ellos y es más fácil pararse un rato y dar monedas a un músico que toca en la calle que a un indigente que se encuentra a escasos metros. De ahí que me haya decidido a escribir esta carta dirigida a los Reyes Magos, que puede que escribiera alguno de ellos.

Queridos Reyes Magos: me siento extraño al mandaros esta carta, para empezar porque no la he escrito yo, yo no sé escribir. Pedí a una vieja amiga que la escribiera por mí y ella tradujo en expresiones bonitas mis sencillas palabras.

Nunca os he mandado una carta, ni siquiera de niño, pues vivo en la calle desde que tengo uso de razón. Pero el otro día, mientras dormía en un banco de la ciudad, alguien pasó por allí y me robó la vieja mochila en la que yo guardaba mis escasas pertenencias.

¡Es increíble todo lo que la gente tira a la basura y que está en buen estado! Cada día revuelvo los contenedores y encuentro todo tipo de utensilios que sí se podrían utilizar en una casa, pero que en la calle no tienen mucho sentido. ¿Para qué queremos nosotros cucharas o tenedores si tan sólo comemos, cuando hay suerte, algún que otro bocadillo? ¿Y tostadoras, batidoras o microondas? ¿No piensan que ese tipo de cosas las podrían entregar a Cáritas, o a un rastrillo solidario, y habría gente que pudiera utilizarlas?

Yo tan sólo os pido una mochila, no me importa el precio ni la calidad. Sólo una mochila y lo que llevaba dentro: una camiseta interior, un pantalón de chándal y un par de guantes. Porque es tremendo el frío para quien vive de continuo en la calle. También llevaba en la mochila un móvil que encontré en un contenedor y lo guardé por si acaso un día lo pudiera utilizar.

El móvil no os lo pido, no tengo gente a la que poder llamar. Y pido un deseo, no sé a quién, de que mis dos hijos se acuerden de mí en estas fechas, aunque en muchas otras no me tengan presente.

M.ª Eugenia Laiz Molina