Descubrí el mayor pecado
abriendo los ojos
y observando sentada
cómo el ser humano
puede destruir vida
a cambio de silencio. 

Descubrí cómo el poder
maneja nuestro tiempo.

Y de tanto que descubrí
terminé por abrir mi mente
y entonces 
supe que la Navidad
no es más que una celebración 
que busca que capitalicemos
cuánto queremos a la gente.

María de los Ángeles Diez Rodríguez