Descubrí el mayor pecado abriendo los ojos y observando sentada cómo el ser humano puede destruir vida a cambio de silencio. Descubrí cómo el poder maneja nuestro tiempo. Y de tanto que descubrí terminé por abrir mi mente y entonces supe que la Navidad no es más que una celebración que busca que capitalicemos cuánto queremos a la gente.
María de los Ángeles Diez Rodríguez