Reflexión

Cuando preparaba esta aportación me peguntaba cómo podría conectar con las personas que leen este blog, a qué nivel.

Me atrevo a decir que cada uno de nosotros, como todo ser humano, está enfermo existencialmente. Un dolor agudo invade a veces nuestro corazón, una profunda tristeza que pide a gritos una orientación, el significado auténtico de la vida. Hoy más que nunca nos sentimos prisioneros y alejados de la verdadera felicidad.

En algún momento concreto nos hemos sentido a merced de impulsos que nos alejan de nosotros mismos, atrapados en una malla de fenómenos ilusorios e invadidos por una honda insatisfacción. Tenemos redes que nos inmovilizan, muchas puertas y ventanas cerradas.

Por eso me atrevo a proponeros una peregrinación, recorrer un camino hacia el interior de vosotros mismos y llegar hasta ese centro profundo donde uno se encuentra consigo mismo y con Dios. Quizás puedan sanar vuestras heridas.

Un mendigo llevaba junto a una carretera más de 10 años. Un día un desconocido pasó por allí y el mendigo le pidió una limosna.

El hombre le dijo que no tenía nada para darle y le preguntó:
- ¿Sobre qué estás sentado?

- Es sólo una caja vieja, le respondió el mendigo. Llevo sentado en ella desde hace 10 años.

-¿Has mirado alguna vez dentro?, preguntó el desconocido.

- No, ¿para qué? Dentro no hay nada.

- Así y todo echa un vistazo por si acaso, insistió el desconocido.

El mendigo abrió la caja y, con extraordinario asombro e incredulidad, vio que estaba llena de oro.

Yo os pido que miréis dentro de vosotros y descubráis lo que verdaderamente sois, ese gran tesoro oculto. Os invito a una peregrinación, a un viaje a vuestro interior.

Para llevar a buen término esta aventura hay que dejar todas las ataduras y pertenencias y hasta las últimas migajas y trabajar con verdadero interés. La paciencia y la constancia van a ser dos armas imprescindibles e invencibles para vosotros porque, en este maravilloso viaje a vuestro interior, no sólo vais a encontrar situaciones pacíficas y angelicales, también se pueden despertar miedos y angustias que teníais profundamente dormidos.

Quizás te preguntes: ¿Qué es la peregrinación hacia el interior? Un moverse en dirección hacia el centro de uno mismo, donde encontramos lo que somos, lo que estamos llamados a ser y el espacio reservado para la relación con Dios.

En este mundo del siglo XXI implica una lucha feroz, a muerte, contra la agitación, el ruido, la superficialidad..., pero lucha, aún más terrible y temible, contra las fuerzas negativas que nos inducen a la desesperación, angustia, miedo, sin-sentido, tristeza,..

¿Cuál será la meta?
Saber lo que somos y dónde estamos, descubrir nuestra propia existencia, rica, irrepetible y misteriosa. Es lo único que tenemos, lo que nadie nos puede arrebatar y en donde se tiene que producir el auténtico cambio.

¡Adelante!