Soy Nie, una humana en constante evolución porque en mi mundo sideral, donde todo puede pasar, conviven juntas, fantasía y realidad.
Este laberinto es especial y aunque es una maraña de recovecos, calles y encrucijadas, se trata de un lugar a cielo abierto y siempre se puede volar. Igualmente, la fantasía es también una forma original de entender y enfrentar la realidad.
Además, está abierto a todo aquel que quiera entrar para crecer y mejorar. En este reino encantado conviven extrañas criaturas y cada una tiene su lugar. He visto, dragones, elfos, hadas, licántropos, sirenas, gnomos y, por supuesto, centauros y minotauros.
Pero, la magia radica en que, ahí, también cobran vida nuestras emociones, sentimientos, pensamientos, miedos, y demás. Mirándolos a los ojos la mayoría de los dilemas, enigmas, obstáculos, disgustos…, se pueden solucionar.
Me considero una apasionada de la filosofía, una entusiasta de la geometría, una enamorada de la arquitectura, soy incondicional de Gaudí, y una adicta a la observación de la belleza.
Mis mejores momentos incluyen: leer y crear una versión única de esa historia; el cine, que supone ver el mundo desde un sillón y abrir ventanas a otras realidades; viajar, viajar para comparar, para obtener una perspectiva de la verdad y para comprobar que en muchos lugares, las tormentas carecen de fecha de caducidad; quedadas con la familia o con los amigos, porque son mis anclajes de estabilidad en medio de las turbulencias que por el camino me pueda encontrar; en ocasiones dormir más y abrazar la noche hasta el nuevo despertar; y reír a carcajadas por cualquier historia que me parezca graciosa ya que, además, tengo una sonrisa contagiosa.
En resumen, soy una persona que disfruta de la vida, a su manera, única y peculiar.
Por último, crear historias es mi debilidad me gusta mezclar la fantasía con la realidad y mirar hacia dentro. Estoy convencida de que los límites exteriores agudizan los interiores; de que las fronteras personales son básicas para nuestro bienestar porque ayudan a definir nuestro espacio personal y emocional y protegen nuestra integridad. Por eso mantener nuestro laberinto individual fomenta relaciones más satisfactorias y un mayor autoconocimiento de la eventualidad.
Recordad esto: “En el laberinto uno no se pierde, se encuentra” (Hermann Kern).
¡¡¡Sed todos bienvenidos!!!
Nieves Valderrey López

