Texto Corregido

Me encuentro en el Burgo Ranero coincidiendo en tiempo y espacio con personas de esas que son sencillas, humildes y llenas de aprendizajes, sin darse cuenta ellas mismas de lo que eso significa.

Personas que, por sus circunstancias, han tenido que migrar de sus países; otras que han tenido que estar viviendo en situación de calle; personas preocupadas por cómo seguir sus vidas adelante, pero que saben perfectamente cómo hacerlo sin edulcorar la realidad, sin dramatismos excesivos o vueltas de tuerca.

Para estas personas siempre es final de mes, pero no solo es final de mes hablando en términos económicos. Es final de mes para referirnos a la despensa emocional que cada uno de nosotros tiene. Son personas que respiran constantemente el presente y, si en algún momento la mente les intenta jugar la mala pasada de querer despistarles, saben perfectamente cómo volver a su centro porque lo han tenido que hacer muchísimas más veces que cualquiera de nosotros y en situaciones extremas.

Son personas que, contando sus experiencias personales, sin tapujos, sin filtros y desde un lugar muy preciado para mí que es la honestidad, consiguen captar mi atención y no dejan de mostrarme aprendizajes, entre los que me gustaría destacar:

  • No hay lugar para la queja en ellos; si asoma su patita, rectifican rápidamente.
  • La sonrisa siempre la tienen a flor de piel.
  • Agradecen constantemente lo que tienen.
  • Se emocionan con facilidad.
  • Disfrutan de la simplicidad de la vida.
  • No intentan aparentar nada.
  • Te dejan entrar en sus vidas sin moneda de cambio.
  • Están deseosas de crear hogares.
  • La crítica facilona y destructiva no ocupa energías en sus vidas.
  • Aman a los animales.
  • Son supervivientes de sí mismos una y otra vez.
  • Están muy atentos a la cotidianeidad.
  • Valoran los pequeños gestos de la vida como si fuesen los más grandes.
  • Sencillamente quieren estar.

Así que no poder llegar a final de mes, a la mayoría de nosotros, nos supone un estresor muy importante.

Aprendamos de estas personas que, desprovistas de toda aparente seguridad económica o material, confían en la vida para seguir dando sus pasos, y desde esa confianza, no llegar a final de mes se convierte casi en un alivio.

A todas esas personas les dedico un: ¡ALUCINA VECINA! (pero gritándolo para mis adentros que no me gusta chillar)

Marcos Rodríguez Tranche